jueves, 29 de julio de 2010

Dia 3: Jaisalmer

Creo que hacía meses que no dormía tantas horas seguidas, sino llega a ser porque la María estaba de tertulia con el indio hablador, y me acabaron despertando, igual batía mi récord histórico.

En una parada a unas 2 horas del final, aprovechamos para bajar rápido y comprarnos algo de desayuno. Observo que es lo que compran los indios a uno que ha puesto un chiringuito improvisado al lado de la vía y les imito comprando una especie de buñuelos picantes. El amigo del tren, nos explica que es típico de muchos sitios de la India, pero que justo los de este pueblo (Pokaran) son famosos por todo el Rajastán.

Llegamos a Jaisalmer a la hora prevista, con un hotel recién elegido de la Lonely Planet, preparados para tener que batallar con el del rickshaw para que nos lleve al que nosotros queremos. En el andén hay un policía que mantiene literalmente a raya a los cazaturistas de los hoteles, pero en cuanto atravesamos la raya tenemos el show habitual del acoso, pero afortunadamente uno de los indios con cartelito de madera y nombre de hotel tiene el del nuestro! Resulta que está esperando una inglesa que reservó por teléfono. Perfecto. Le decimos que también vamos al Sahir Palace y nos lleva gratis y en un coche de lujo: hasta tenía cinturón de seguridad. En el trayecto al hotel la inglesa nos explica que vive en Nueva Zelanda y que lleva más de un mes dando vuletas por la India, todo muy bien. El recepcionista del hotel nos recibe con la camiseta de La Roja (o quizá su imitación). Nos hace un tour por las habitaciones: el muy iluso empieza enseñándonos la cara (1750 rupias), luego la de 1500 y visto el panórama cortó por lo sano y pasó a una de 550 que la verdad estaba mucho mejor que la mayoría de los alojamientos que nos hemos metido en nuestros viajes por Europa. No está preparada aún, nos dice que en 10 minutos, subimos a la terraza a beber una cocacola, bajamos y sigue sin estar hecha. Después de volver a insistir, por fin nos la preparan (aunque como descubrimos por la noche se olvidan de ponernos sábanas, parece que no se puede meter prisa a un indio). Ducha, ropa limpia y a explorar Jaisalmer.




Jaisalmer es la última ciudad de la India, antes de Pakistán, históricamente ha estado aislada. La primera carretera no tiene ni 40 años, por éso, se mantiene como una ciudad medieval, con un fuerte enorme, imponente, que rodea casi media ciudad. Nuestro hotel está fuera del fuerte porque hemos leido que la UNESCO ha pedido no alojarse dentro ya que el monumento se está degradando peligrosamente por el efecto del turismo que cada día se despierta más por esta parte de la India. Empezamos la visita bordeando el fuerte, buscando la entrada principal, de camino vemos por primera vez en buena cantidad las famosas vacadas sagradas de la India, están por todas partes, te las encuentras de frente al doblar cualquier esquina.
Justo en la entrada del fuerte, está el restaurante que recomienda la guía y como ya es hora, vamos a comer. Cae una pizza, plato macarrones, creppe de nutella y banana (buenísima según la María) y natillas con plátanos flotando. Nos hacen descalzarnos, aunque llama la atención que durante toda la comida tenemos un perro echándose la siesta a un palmo de nuestra mesa.
Después de comer callejeamos, de vez en cuando subimos a alguna torre a ver vistas y vamos viendo Havelis (mansiones del s.XVIII) y templos que hay por allí.
Nos paramos en Gamesh Travel para reservar excursión al desierto para mañana. Nos cobran un poco más de lo que tocaría, pero no nos apetece regatear porque en el tema de la excursión al desierto de Thar hay muchas irregularidades, y este en principio es legal (Lonely Planet dixit). El tío nos dice que tenemos que llevar manga larga ligera, crema solar y gorros para cubrir cabeza y cuello; con lo cual ya tenemos una misión para pararnos en alguna tienda mientras seguimos callejeando que es el plan.
A la primera que entramos el indio nos explica que la mitad del año vive en Mataró porque su mujer es catalana. A estas alturas, ya nos cuesta mucho creernos historias así, pero la de este cuadraba al menos en que tenía un buen nivel de castellano, nada habitual por aquí. También vimos comparando a posteriori que el tío era legal y nos dio unos precios buenos, de hecho mañana intentaremos encontrarlo, si somos capaces de orientarnos (no apostaría por ello).
En una de las torres a las que nos asomamos para disfrutar de las vistas coincidimos con 3 españolas (2 vascas y una d’Esplugues de Llobregat) con las que hablamos un ratillo y finalmente salimos del fuerte para rondar un rato por callejuelas de los barrios que rodean. Por allí, también el ambiente es muy interesante aunque se suma el estrés de las motos (vetadas dentro del fuerte). Vemos un par de Havelis especialmente curradas. En la segunda que nos paramos nos rodean unos 10 niños, nos hacen un interrogatorio y nos invitan a jugar a cricket. Declinamos la oferta porque no me sé las reglas y porque uno ya le quería tocar el culo a mi María, pero quede claro que nos parecieron majos.
El último punto de la visita del día fue el lago Gadi Sagar que está en las afueras con lo cual cogimos un rickshaw para llegar. El lago en sí, era bonito porque le rodea un templo de Khrisna y tiene por en medio alguna edificación perqueña más. Resultó ser en el que Alazne y Meritxel libraron una batalla contra “las dos que no se conocían” en Pekin Express. Preguntamos precio por dar un garbeo por el lago con una barca, y maravillas de la India, al cambio salía por menos de 50 céntimos por persona la media hora. Dicho y hecho, a hacer un poco de ejercicio: agradable paseo en patín por el lago Gadi Sagar.
Dejamos la barca, el chaval que la enganchaba pregunta si mi acompañante es mi mujer o mi madre, y nos vamos de allí antes de que la cosa se líe más porque la María ya les estabaa diciendo “hijosdeputa” en una especie de chiste que afortunadamente se ve que entendieron.
Salimos del lago, nos acercamos a la carretera a coger rickshaw, y vivimos uno de esos momentos que no se pueden preparar y que seguro que recordaremos de aquí a mucho tiempo. Oimos música y cánticos, seguimos la dirección por la que vienen, y vemos una especie de procesión religiosa super interesante, lástima que nos habíamos quedado sin batería en la cámara. La cosa consistía en un primer camioncillo con lo que debía ser el Gurú, otro con un niño disfrazado de elefante (el dios Gamesh) y su séquito, otro más con una niña disfrazada de princesa y detrás a pie, primero todos los hombres, y al final de la comitiva todas las mujeres (ellos con camisa blanca y pantalón, y ellas todas con saris de colores). Mucha de la gente que se cruzaban, hacían el gesto de ponerse a rezar al verlos pasar. Al ser en una carretera fuera de la ciudad, no había ningún occidental viendo el desfile. La María pregunta a un policia un poco de que se trataba la cosa, pero la respuesta fue igual a cero.
Otro rickshaw y directos al restaurante de la cena: “The Trio”, muy contentos también con la elección. Se comía en una azotea muy bonita con vistas al fuerte, que estaba muy fotogénico al estar anocheciendo. También había tres músicos tradicionales amenizando la velada, uno de los cuales en un momento dado se nos acercó, nos preguntó los nombres, y en la letra de la siguiente canción entre palabras indi pudimos distinguir “María y Jordi”, muy divertido todo. Yo me pedí el primer thali que es la comida más típica del norte de la India, consiste en una bandeja con unos 6 compartimentos en las que ponen picantes varios, yogur, alguna verdura y arroz para acompañar, también se puede pedir con carne. Muy rico.
Acabamos la cena, cambiamos 200 euros a mejor precio que en el aeropuerto de Delhi, y para el hotel a descansar. La María pretendía volverse a duchar, y pregunta en recepción por el agua caliente que según pone en un letrero aparece al poco de darle al grifo. Los indios la miran con cara de que cosas más raras piden los turistas, le dicen que como es verano no hace falta, que si quiere le traen un cubo…

1 comentario:

  1. A mí me da que India va a ser un país que voy a dejar para los últimos de la lista que visitar... Mare meva!!!

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