jueves, 29 de julio de 2010

Dia 5: ultimo dia en Jaisalmer




Nos despertamos cuando el sol hace poco que está saliendo. Muy bonito. Vemos que a escasos metros de nuestra cama hay rastros de serpientes.Damos un paseo por la zona de dunas y a desayunar El chavalín cocinero se curra uno bastante completo y variado. Apretamos porque a medida que pasan los minutos nos van rodeando más y más cuervos, rollo Los Pájaros, menos mal que les dan las sobras de lo que han cocinado porque uno ya estaba a nuestro lado, hay fotos que lo demuestran.
Ensillan los camellos, nos subimos, y tal y como empieza la segunda parte de la excursión en camello, el camellero vuelve a desaparecer. El tramo matutino nos mete mucho más por las dunas y con el sol que está pegando ahora sí que tenemos la sensación total de estar en el desierto. Todo el paseo va muy bien hasta que, llegando al final, mi camello tiene una enajenación mental transitoria e intenta tirarme, aguanto como puedo rollo rodeo y finalmente el chaval consigue controlarlo. Creo que la María lo pasó peor que yo en esos segundos…anécdotas del desierto de Thar.
Llegamos al final del trayecto, nos bajamos, reaparece el camellero que ya tiene a un grupo de japos con cara de empanados preparados. Le damos 200 rupias de propina (100 para él y 100 para su equipo) y el tío sufre una nueva mutación en su personalidad, y ahora se transforma en el Sr. Burns: nos pide más dinero, “beer money”, dice que cada cerveza le costó 120 rupias (valen 20) y que las tenemos que pagar. Momento desagradable, le enseñamos el contrato en el que pone expresamente que no le paguemos nada, y lo que había sido una experiencia agradable se convierte en una cosa de mal rollo, pero yo vengo muy mentalizado para estas cosas y me lo intento tomar con filosofía, creo que la María es de la escuela opuesta.
El jeep con el que nos vuelven a la ciudad resulta ser un taxi improvisado que va cogiendo gente por el camino. Al principio nos parecieron majos, que se ayudaban espontáneamente, pero India te va quitando la ingenuidad a cucharadas, cuando llegaban a destino, les cobraban, no sin antes regatear a muerte. Nos dieron ganas de pedir nuestra parte de comisión, ya que ese trayecto se hacía porque lo habíamos contratado nosotros. Por cierto, el chófer estaba hecho un Fittipaldi, en algún momento me pararé a explicar el tema de la conducción y las “carreteras” porque sin duda es un capítulo a parte.
Son las 9 y ya estamos otra vez atravesando la Main Gate del fuerte de Jaisalmer, a estas alturas los indios ya nos conocen (no es coña), algunos como el que caza clientes para el Little Italy nos dice Buenos Días y sonríe con complicidad. Vamos directos a lo que aquí llaman “cybercafé”, esta vez conseguimos conectarnos bastante dignamente, incluso a la María le da tiempo a poner alguna foto en el Facebook. A media cibersesión aparecen dos murcianos, llevaban más o menos como nosotros por la India, pero el tío estaba crispadísimo, parecía un personaje de ficción: superado por la presión de este país, amargado, rajando sin parar, desesperado porque aun le quedaban más de 3 semanas. Le expliqué que hay gente que se ha vuelto a los 2 días pese a la pérdida de dinero que supone y creo que le di una idea. Saliendo del cyber también hablamos un momento con un italiano que vive en Lavapiés (“Linea 3, línea 3” decía).
Ya tocaba visita cultural, hoy: el Maharaja Mahal (el palacio del fuerte). El resumen de la María es: muy interesante y bonito pero huele a mierda de paloma; yo suscribo todo lo que puedo de esa frase. Tiene audioguía en español (el de un argentino) que hace que valga mucho más la pena la visita, se pasa muy distraido, vas haciendo la ruta, explican cosas interesantes sin enrollarse. Deberían aprender muchos monumentos europeos.
Del palacio nos vamos a recuperar las maletas. Cap problema, intactas. Vamos ya a comer a otro Lonely Planet Restaurant, esta vez pinchamos porque está cerrado y nos metemos en otro que tiene terraza con vistas: el Om. El nombre le viene ni que pinntado, porque se tomaban la cosa con un relax exasperante, Para atendernos tardaron unos 20 minutos y para traer la comida 1 hora de cronómetro. Según como, podría llegar a entenderse, pero cuando el número de clientes es menor que el de camareros, solo se puede explicar porque esto es la India. En el Om volvemos a coincidir con la inglesa de Nueva Zelanda (la hemos visto varias veces estos días), ya nos despedimos de ella, pero todavía no de la ciudad. Nos falta el postre, como nos hemos picado, nos vamos del restaurante sin dar propina ni pedir postre y buscamos algún sitio en el que comer alguna cosa dulce rápido. A mi me suena que leí en la guía que había que probar una cosa que se llama “Bang”, pero no sé por qué…encontramos un Bang House y para adentro. Después de ya pedir por fin me acuerdo, el Bang es una especie de yogur con marihuana, hay viajeros que han estado semanas en la cama después de tomarlo. Menos mal que nos hemos pedido uno pequeño y a medias, de plátano en este caso. No tiene más, no hizo efecto raro, supongo que habrá que tomar una dosis más grande, pero no nos la jugaremos.. El tío de la Bang Shop era otro personaje, cuando le dijimos que éramos españoles, dijo: “Ohhhhhh! Al lado de Marruecos! Habéis ido alguna vez allí a pillar?” . Un buen momento surrealista para acabar nuestras andanzas por Jaisalmer, una ciudad que sin duda no olvidaremos, totalmente recomendable, para mi imprescindible para quien haga una ruta por la India.
A las 16:30 arrancaba, otra vez puntual, el tren hacía nuestro nuevo destino: Jodhpur, la ciudad azul. Eran 5 horas de trayecto, de las que la María se pasó 4 sobando, y yo, aproveché para ver series, leer y escribir un poco.
Llegamos a Jodphur con la rutina habitual: hotel elegido, ignoramos pesados en el camino e intentamos llegar a pie, pero fracasamos. De día es difícil orientarse por calles caóticas y sin carteles, pero de noche la cosa ya sólo pueden triunfar los locales. Nos rendimos y acabamos cogiendo un rickshaw para 1 minuto y medio de trayecto. El hotel es bastante más cutre que el anterior, nos quedamos una habitación con aire acondicionado y tele. Bajamos rápido a comprarnos unos sandwiches y bebida, y a dormir, De momento la impresión de esta ciudad no es muy buena, pero ya se sabe que de noche, todas las ciudades de la India son feas, a ver que nos ofrece de día…

1 comentario:

  1. Bon dia o luque sigui que aqui no se quina hora deu ser. Mos estrenem a posar comentaris. jo com us vaig dir tinc WIFI HIPPY del bar la terreta que va bastan be .i fet el comentari vaig a llegir el Blog. Fins ara.

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