El plan de este día es hacer una excursión de ida y vuelta a Fathepur Sikri, que está a 40 kilómetros, y por la noche coger el tren nocturno hacia Varanasi. Estudiadas las opciones, nos decidimos por la cutre, ir en autobús. No es complicado, y no tiene riesgo porque hasta las 23:30 no saldrá nuestro tren.
Como somos muy demócratas cada uno desayuna en un sitio diferente. La María en el hotel, yo mientras le acompaño en la mesa, voy leyendo cosas de la ciudad a la que vamos. Pagamos el hotel, y con las mochilas vamos a que yo desayune al Joney’s Place. Pero no hay manera, ya ayer cogimos la única mesa libre, el resto estaba invadido por un grupo de unos 20 japoneses. Hoy se ve que son 24 y no hay sitio, tampoco tiene pinta que se vayan a ir pronto. Así que nos metemos en el de al lado, que está recomendado por la Lonely. Buen desayuno a precio barato, pero al abrir el bote de azúcar para echarla a la leche, me aparecen de dentro tres hormigas gigantes, No soy nada escrupuloso (y aquí lo estoy confirmando), pero esto fue realmente muy desagradable.
Una vez desayunados los dos, nos vamos a la estación de tren a dejar las maletas en la “cloack room” y luego a la de autobuses. Están a menos de un kilómetro una de la otra. Para entrar no hay problemas, pero salir de cualquier estación de la India, para los turistas, siempre es un agobio, son momentos de acoso en las que los de los rickshaws y otros buscavidas variados se ponen muy muy pesados. En esta estación que estábamos ahora, que no era a la que llegamos de Agra, había una cabina de “pre-paid rickshaw”, a lo que pensamos, que por una vez podríamos ir directos, y sin tener que regatear con nadie… Pues no fue posible, resulta que los mafiosillos deben tener sobornados a los funcionarios de la garita, porque un pesado de esos, que pedía un precio multiplicado por cuatro entró físicamente al mostrador del funcionario, no le dejó que nos diera la tarifa real y ni que nos contestara. El funcionario no abría la boca. Alucinante. Lógicamente, pasamos de allí, y como es un trayecto muy corto, buscamos uno de los de bicicleta.
Como era previsible el autobús en España no habría servido ni para ir al desguace. El pasillo tenía un par de grietas por las que podías ver el asfalto, y toda la parte de delante tenía el techo medio metro abollado hacía dentro. Optamos por sentarnos en la mitad de atrás…
El trayecto debió durar casi media hora más de lo que en teoría es. Fue agradable, estuvimos un buen rato hablando con un holandés que se defendía bien en castellano, que había venido a una boda indio-holandesa, y se había quedado a dar vueltas por el país. Todo un personaje. Del vaije también fueron destacables las minifurgonetas que nos adelantaban con gente agarrada por fuera, una de las que nos debió pasar a más de 80 por hora, llevaba 4 tíos agarrados al maletero, y dos en cada lateral…. Kamikazs total.
Al llegar a Fathepur, como nos lo hemos tomado con la calma, y ya es casi la hora, decidimos empezar la visita por el único restaurante recomendado de la zona. Muy bien, amables,. Nos metemos dos buenos platos por pocas rupias.
Fathepur Sikir es un sitio con una historia curiosa. En el siglo XVI, un emperador mogol decidió trasladar la capital allí. Construyó una mezquita gigante (tiene la puerta más grande de toda Asia, te sientes enanísimo), y una serie de palacios, para él y toda su corte. En lo que no cayeron es en que los seres humanos bebemos agua y eso estaba en una zona semidesértica sin posibiliddad de abastecerse en la época. Con lo cual después de 15 años, la abandonaron. Ahora hay una parte de pequeño pueblo caótico como todos los de la India, pero la parte antigua, ha quedado como una ciudad imperial fantasma, todo un poco misterioso, porque no se sabe para que servían la mayoría de edificios. A mi me gustó, a la María no, porque el nivel de pesados y en este caso niños pequeños agobiando, era mayor de lo habitual..
Hacemos la visita y a las 4 y poco estamos preparados para coger uno de esos autobuses que pasan cada media hora…. Debimos estar casi hora y media esperando, menos mal que no teníamos prisa para coger el tren. Mientras yo paseaba por un bazar, la María estuvo hablando cun una americana que sí que estaba un poco de los nervios porque su tren salía antes. Esta mujer, llevaba un par de meses por la India, había estado trabajando para Unicef en Bangalore, y le explicó a la María que lo del agobio al turista sólo se lo estaba encontrando en el Norte (toda nuestra ruta), que el peor sitio de todos, había sido justamente el de hoy:Fathepur Sikri.
Finalmente aparece el bus, obviamente va petadísimo. Como ya vamos siendo conocedores de las costumbres del país, estamos ágiles para pillar sitio. Los conceptos cola o orden de llegada aquí son desconocidos. Conseguimos sentarnos!
Sobre las 7, estamos ya en la estación, faltan 4 horas para que salga el tren. Rutina habitual en estos casos.. Comer algo en el sitio más digno posible y a la waiting room, y media hora antes de la salida, ya llega el tren al andén. Para adentro. Esta vez hay un matrimonio de indios mayores en nuestras literas, aceptamos el cambio educadamente, nos da igual unas que otras. Fue un gran error…
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