martes, 10 de agosto de 2010

Dia 16: Varanasi, dia 2


Este es otro de los días que empezamos con la calma, Desayunamos en el hotel, donde conocemos unos vascos muy majos que hacen un viaje parecido al nuestro pero nos llevan un día de ventaja, hoy ya se van al norte. Les preguntamos por si han hecho el paseo en barca por los ghats al amanecer, y nos explican que lo cogieron con los del hotel y todo muy bien. Pensamos que es buena opción, porque no es plan de ponerse a regatear a las 5:00 de la mañana con los barqueros directamente, así que hablamos con el de recepción y lo cerramos, además a muy buen precio.

Acabamos saliendo a la calle pasadas las 10:30, empezamos las visitas del día por un par de templos que están por el barrio en el que estamos. En el de Durga, nos estamos un buen rato viendo el ambiente, es un templo hindú pequeño pero de los que nunca aburren porque hay mucho movimiento.

Después vamos a un templo que no sale ni en la Lonely Planet, le llaman el templo de los monos. Otra gran experiencia, estuvimos más de una hora y no había ni un turista. Mucha gente, mucho ambiente de indios, y muchos monos, del tipo relativamente pacífico. Si hubiéramos querido podríamos habernos sentado con ellos, pero preferimos mantener siempre una distancia prudencial de 4-5 metros.

Para comer fuimos al primer (y quizá último) centro comercial del viaje a la India. Era modesto, pero correcto. Tiendas de ropa, de complementos, de regalos, papelerías. Se hacía extraño verlo todo con la etiqueta con el precio. Nuestras grandes compras fueron: yo, un boli y la María, una máquina de etiquetar.

Y ya, para lo que quedaba del día, volvimos al meollo de los Ghats. A echar otra tarde viendo como esta gente hace de todo alrededor del Ganges. En un Ghat que no habíamos estado el día anterior, visitamos un templo nepalí, con esculturas de madera pornográficas: muy originales las posturas que creaban hace 400 años. A la entrada del templo había un espabilado que pedía 70 rupias, cuando realmente vale 10. Son unos cracks.

Paseando, nos cruzamos con un tío que tenía una cobra suelta. La María no reemprendió la marcha hasta que no se aseguró que el amigo la tenía controlada. Vimos la puesta de sol, desde un Ghat tranquilo, y cuando anocheció volvimos rápido a la zona del hotel, que sin luz puede ser una odisea intentar salir de las callejuelas que rodean al río.

Un poco de internet antes de cenar y la María llamó a España por primera vez en el viaje: ella se quedó muy contenta, pero en Sanabria parece que estaban un poco cagados por las noticias de las lluvias torrenciales. No nos ha pillado, ni vamos a ninguna zona afectada. Lo más que nos acercaremos, es a unos 400 kilómetros creo. Todo controlado.

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