sábado, 7 de agosto de 2010

Dia 15: Varanasi



Cucarachas. Ese era el motivo por el cual los indios se habían cambiando de literas en el compartimento del vagón. Para la María una pesadilla total, casi no pegó ojo en toda la noche porque estuvo de pie evitando los bichos. Se lo dijo al revisor, pero pasó de todo. Ya hacía el final del viaje, un segundo revisor sí que hizo caso, y roció la parte de abajo de nuestra litera, no sirvió de mucho, de todas maneras ya daba igual, era necesario 8 horas antes.
Sobre el mediodía llegamos a Varanasi, seguramente la ciudad más especial de la India. Es la ciudad de la muerte, para los hindús es sagrada, dicen que si mueres aquí, te sales del ciclo de las reencarnaciones (lo cual se ve que es bueno), y por éso, muchos moribundos andan por aquí. Todo gira alrededor del Ganges, el río sagrado, bañarse purifica, por éso a parte de los moribundos también hay muchos monjes, peregrinos, etc. por la ciudad. A orillas del río se queman los cadáveres y lanzan las cenizas, excepto de las embarazadas, los bebés, los santos y a los que les ha picado una cobra… de todos ésos, tiran los cadáveres directamente al río, sin incinerar. Esperemos no cruzarnos con ninguno.
En la estación hacemos el 2º y último intento de coger un rickshaw de prepago, porque al igual que en Agra, la corrupción ha llegado a la garita del pre-paid. Acabamos eligiendo un rickshaw cualquiera, un mafias se nos sube para acompañarnos, le echamos del vehículo y se dedica a perseguirnos durante la media hora de trayecto, rollo serie policiaca, siempre dos coches más adelante o más atrás. Aunque podría acojonar, a nosotros nos divierte la situación. Sabemos que el pesado quiere una comisión del hotel, a nosotros no se atrevería a molestarnos en serio. Cuando por fin llegamos al hotel, nos dan la habitación sin problemas (esta vez sí que ha funcionado el reservar por teléfono un par de días antes) y al abandonar la recepción, vemos que el mafias está entrando a pedir dinero. Dan ganas de intervenir, pero pasamos, si el hotel quisiera evitar a los comisionistas facilitaria la recogida en la estación como hacen muchos, ya se apañarán.
Nuestro hotel está muy cerca del Assi Ghat, el más importante de la parte sur del río. Visitar Varanasi consiste en pasear por los Ghats (escaleras de piedra que bajan al río, donde se hace de todo), hay 80, e ir viendo tranquilamente como fluye la vida y la muerte por allí.
En el mismo Assi Ghat hay una pizzeria recomendada por la guía en la que nos zampamos unas pizzas hechas en horno de leña muy buenas, todo un lujo, de lo mejor que hemos comido en la India.
Las mareas humanas, como siempre son impresionantes, gente por todos lados, pero tampoco nos parece tan exagerado como nos pintaban antes de venir. Varanasi tiene fama de ser con diferencia la ciudad más caótica de la India. O hemos pillado el día bueno, o ya estamos inoculados de todo, porque no nos ha parecido para tanto. Hay caos, pero es comparable al de Delhi o Jaipur.
Vamos callejeando, saliendo a los ghats de vez en cuando por la zona vieja de la ciudad. Lo más destacable de estas horas es que nos acercamos al Manikarnika Ghat: el crematorio. Funciona las 24 horas, y a la vista del que se atreva acercarse, hacen todo el ritual funerario. Allí el olor sí que es muy desagradable, porque a la vez hay 3 o 4 hogueras en la que están quemando cuerpos. Todo muy impresionante. La María se paró a una distancia prudencial, yo me acerco por arriba a un punto discreto, en el que los familiares de los muertos no me ven y escucho las explicaciones de uno que había por allí. Sin duda es una cosa morbosa, y sobre la que habría que dar varias palizas a turistas insensibles que se dedican a echar fotos y mirar las incineraciones como si fuera un baile regional. Yo vi un par de cadáveres quemándose a unos pocos metros y tuve demasiado. En seguida me volví.
Ya volviendo hacía el centro, nos cruzamos con un cortejo funerario que llegaba al crematorio, llevaban el cadáver amortajado en una camilla. Muy impresionante también. Y antes de salir de la zona de callejuelas estrechas, todavía estuvimos a punto de descalabrarnos, porque de golpe cayó a unos 5 metros de nosotros una tapa grande de aire acondicionado desde un edificio, luego piedras… resulta que era un mono enfadado, que externalizaba su frustración. Nos paramos hasta que un indio lo calmó un poco y pudimos pasar.
A las 19:00, todas las tardes del año, hacen en algunos Ghats ceremonias para despedir el día, agradecer a los dioses, purificarse, etc. Nosotros fuimos una hora antes al Dasaswameth, que dicen que es en el que el ritual es más impresionante. La espera fue muy interesante, porque en un Ghat de Varanasi nunca te aburres. A parte de los clásicos buscavidas que ofrecen de todo a los turistas, no paras de ver cosas que llaman la atención: familias enteras metiéndose al río (con ropa), tíos raros haciendo yoga, fauna diversa (cabras, monos, vacas, búfalos, perros),… Es difícil de describir, hay que echar una tarde allí para acabar de entenderlo.
La ceremonia empezó puntual, sobrecogedor el ambiente. Unos monjes en priimera fila, haciendo el ritual, otros cantando himnos, muchos indios sentados en los escalones rezando, velas en cuencos que van soltando al río… Aunque encontramos que para los no introducidos en el hinduismo se hace un pelín pesado, por repetitivo. En parte, porque no recuerdo en referencia a qué Dios, repiten todo siempre 5 veces.
Ya para el hotel, no teníamos hambre y nos fuimos directos sin cenar a descansar, que otra vez más había sido un día duro e intenso, aunque inolvidable.

1 comentario:

  1. Quina pinta fa tot !!!! Ja tinc ganes d'anar-hi...
    Hem estat aquest finde a Areny i tots anem seguint el blog i després ho comentem, molt divertit !!
    Una abraçada i cuideu-vos
    Martina i LLuís

    ResponderEliminar