lunes, 2 de agosto de 2010

Dia 10: Jaipur

La María no pasa buena noche porque uno de los compañeros de vagón era un indio que roncaba a pleno pulmón. Yo duermo irregular, pero suficiente.

La bùsqueda de hotel nos cuesta más de lo habitual. Ayer tuvimos el primer contratiempo al llamar por téléfono al de mejor pinta y comprobar que estaba lleno. Ahora vamos andando a uno relativamente cerca de la estación, pero el precio es muy superior al que pone la Lonely. Tras un duro regateo porque sólo tenemos 24 rupias sueltas, cogemos un rickshaw a otro y también está full. Al final nos metemos en otro cercano, que nos sale un poco más caro de lo habitual, por poco, pero entra en nuestro presupuesto. Ha sido un fallo del previaje, deberíamos haber venido con el tema hoteles más planificado.

Como la habitación ya está disponible, aunque son las 7 y poco, nos dejan ya meternos, y aprovecharmos para descansar un poco más antes de afrontar otro día que se prevee estresante. Jaipur es la capital del Rajastán, la más habitada, las referencias que tenemos es que vale la pena, pero que el listón de agobio vuelve a subir. La María se traga Scream 3 en uno de los pocos canales en inglés que se pillan en las teles de aquí, yo aprovecho para escribir.

A las 10:00 salimos directos hacia el Raj Mandir Cinema, ya que está tarde iremos a ver una peli de Bollywood, y hay que sacarse las entradas cuantos antes, que se ve que vuelan. El del rickshaw nos advierte que la zona es peligrosa, que no saquemos la cámara, etc. Tampoco hacía falta que diera muchos detalles, ya se veía. Sacamos las entradas, no si antes tenerme que imponer a unos que se colaban con todo el morro, hay momentos en los que por mucho positivismo que se tenga, sacan de quicio a cualquiera.

Hoy vamos a intentar seguir un paseo por el centro histórico que marca la guía, ya que esta ciudad es la única con una geografía urbana que no tira a priori para atrás, En teoría todo el centro es una cuadrícula tipo Eixample, pero como era de esperar, todo parecido es pura coincidencia. La puerta de entrada al centro es bonita, luego paseamos por bazares que aquí son más o menos temáticos, cambiando cada 2 o 3 calles de producto comercializado. Vuelve el caos con toda la fuerza, la María ya está harta de soportar este estrés, salva la situación los otros momentos maravillosos que hay en el viaje, pero por momentos, cuenta los días que faltan para volver.

Necesitamos parar para respirar, en las ciudades indias, eso se hace en interiores, metiéndose a cafés o restaurantes pijos, que para nosotros económicamente son tirando a baratos comparados con España. Entramos al LMB con la intención de también desayunar, acabamos saliendo a las 12:30 habiendo hecho un desayuno-comida. Nos pedimos unas cosas un poco raras para estar donde estamos: la María helado de chocolate con coca-cola (todo mezclado) y patatas fritas, yo un batido con helado de vainilla y chop-suey.

Vuelta al caos, en unos minutos necesitamos otro descanso de multitudes, lo hacemos visitando el Hawa Mahal (Palacio de los Vientos), un monumento con una fachada muy destacada, pero que por dentro la gente dice que no vale mucho la pena. Como es barato, y sirve para nuestro objetivo de desconectar, entramos. Es sencillo porque es un palacio muy especial, pero no está mal. La cosa es que sólo es un palacio de 5 plantas de alto y el ancho de una habitación, suficiente para ver vistas de la ciudad y relajarnos un rato en los patios. Lo de relajarse siempre es un decir, porque en el rato que estuvimos sentados en un banco, debimos ser fotografiados por unas 50 cámaras indias, a parte de los 4 o 5 que se sentaron a nuestro lado e intentaron darnos conversación para que acabaramos picando en alguno de los múltiples timos que se aplican por aquí. Desde el piso superior del Palacio, pudimos ver muy bien el Jantar Majar, un observatorio astronómico con más de 400 años, está en un patio contiguo a donde estamos, lo damos por visitado pues.

Otra vez a la calle, ídem. En este tramo, lo más destacado es que aceptamos que un túo nos haga una foto con una cámara de más de 150 años. Muy interesante. Nos coloca en un fondo negro, se tapa con una sábana detrás de la cámara como en las películas de época, nos echa la foto, vemos todo el proceso de revelado, y nos acaba dando el negativo y el original, además nos explica y enseña como funciona la cámara. Encima da directamente el precio justo, sin regatear, muy barato (unos 45 céntimos de euro). Ese hombre se merece un destacado en la Lonely y que todos los turistas se paren unos minutos con él.

Vemos por fuera el City Palace, que no tiene mala pinta, pero dicen que es parecido al de Udaipur que tenemos muy reciente, pasamos de entrar. Seguimos la ruta de la guía que de momento iba bien, pero por aquí acabamos perdiendo el camino. Pedimos ayuda y un voluntario al que seguimos 5 minutos, nos pierde aun mas. Acabamos cogiendo un rickshaw para acercarnos a la zona del cine, pero como todavía queda un rato, nos metemos en un cyber.

Y ya llega el plato fuerte del día: sesión de Bollywood en el cine Raj Mandir. Preparando el viaje, teníamos claro que algún día nos meteríamos a ver alguna peli. Buscando información encontramos que este de Jaipur destacaba sobre los demás. El cine en cuestión tiene por dentro forma de tarta de nata rosada. El vestíbulo es de lo más kitsch que uno se pueda imaginar. Todo con unas dimensiones gigantes, más grande que cualquiern cine de España. Y a todo eso se añaden, más de mil indios, emocionados por ver el último estreno.

La peli se llama “Khatta Meetha”, le preguntamos a un indio y nos explica que quiere decir “dulce y salado”, y que es una comedia. También aprovechamos para preguntarle otras cosas de Jaipur, muy agradable el hombre, ha venido con toda la familia al cine, se le ve un poco avergonzado por el lado oscuro de su país.

Empieza la peli en la pantalla y el espectáculo en el patio de butacas. Nosotros estamos en el sitio ideal para disfrutar la sesión: en la primera fila del piso de arriba. Cuando van saliendo los actores, el patio de butacas reacciona rugiendo, aplaudiendo, silbando; con las coñas se ríen eufóricos, aplauden cuando el bueno le pega una hostia al malo; silencio sepulcral cuando muere trágicamente la hermana del protagonista; etc… Divertidísimo.La peli es en hindi sin subtítulos, y dura casi 3 horas, pero no aburre para nada, se sigue bastante bien la trama en la que hay de todo, además de 3 números musicales que no vienen a cuento, y son de verlos para creerlos. Como esperabamos, otra experiencia inolvidable en la India.

Salimos rápidos del cine a un McDonald’s que tenemos localizado, no vaya a ser que los mil indios tengan la misma idea. Cenamos rápido y por primera vez cogemos una bici-rickshaw. Quizá es porque es de noche, ha llovido (no lo he comentado, pero justo antes del cine volvió a caer el monzón a lo bestia), y porque el tramo tiene alguna subida, pero nos arrepentimos. Bueno es culpa mía, la María ya lo veía. No lo recomendamos. Se hace muy duro ver al hombre pedaleando para llevarnos, nosotros nos sentimos casi como esclavizadores. Encima el pobre se pierde varias veces para encontrar nuestro hotel, llega un momento en el que es angustiante ver como sufre. Al llegar está sudando como si saliera de una sauna. Le damos más del doble de lo que habíamos pactado, algo impensable con los normales, pero es que la situación nos ha tocado emocionalmente. El hombre sonríe agradecido.

Confirmamos en el hotel que nos quedaremos una noche más, y se acabó el primer día en Jaipur. Mañana, elefantes.

1 comentario:

  1. uffffffffff... paro de leer que me quedaba sin aire... ya iré leyendo hacia atrás, jeje... yo al revés, como los ratones... tío... pide una clase de yoga por ahí, que hace ya 5000 años que hacen eso... de muerte para combatir el estrés... Salud!

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